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[Costa Rica] En la cumbre del volcán Irazú

La vuelta San José desde Tortuguero, mejor dicho desde Puerto Pavona, fue menos cómoda de lo normal y es que en Costa Rica no es raro que haya overbooking en los buses. Ellos te venden el billete aunque no queden asientos libres y tengas que ir 3 o 4 horas de pie en un trayecto lleno de curvas. Al final lo importante es que puedas llegar cuanto antes a tu destino, no? :p

A las 11 de la mañana ya estábamos en la central de autobuses. Como cada euro ahorrado significará más días de viaje,  decidimos no coger un taxi y salir andando de la estación, seguros de que preguntando llegaríamos a nuestros destino. Y preguntando preguntando, nos encontramos un McDonald’s en el centro de San José (acordaos que para nosotros “McDonald’s”, “WiFi gratis” y “baños disponibles” comparten el mismo cajón en nuestras mentes :P). Así que no pudimos resistirnos y entramos a buscar un hostel on-line.

Pero la suerte se había aliado con nosotros (en realidad siempre está a nuestro lado muahaha!) y al abrir el Facebook vemos que Alex tenía excelentes noticias para nosotros! Os pongo en situación: Alex es un tico a quien habíamos solicitado alojamiento por medio de couchsurfing. En su día, nos comentó que estaba en un momento en el que no le venía bien hospedar a gente en casa, pero que nos haría de tele-guía turístico durante nuestra travesía. Y así fue! Desde Jacó, Monteverde, El Arenal, Tortuguero,… fuimos recibiendo resúmenes periódicos de lo mejor de cada lugar. Incluso había intentado que pudiéramos alojarnos en casa de su madre a nuestra llegada a Chepe (que es como llaman a la capital tica los propios ticos). Pero al final, Alex y su mujer Lupe tenían tantas ganas de conocernos que lo encajaron todo e… íbamos a poder alojarnos en su casa! Weeeee!!

Que alegría más grande! Por fin los íbamos a conocer y además tendríamos la oportunidad de “vivir” por unos días tal y como lo hace una persona de allí! Así que con una sonrisa de oreja a oreja intercambiamos unos mensajitos con Alex y le dijimos donde nos encontrábamos para que nos diera instrucciones de donde acudir. Y seguían las buenas noticias: Alex trabajaba a 5 minutos de donde estábamos e iba a venir a buscarnos!!! Puede haber más buena gente por el mundo?? GRACIAS!!

Nos llevó a su trabajo, dejamos las mochilas allí y nos fuimos a conocer San José. Unas horas más tarde estábamos de nuevo en su oficina para irnos con él hacia su casita a conocer a Lupe y “nuestro nuevo hogar” por tres días, en Cartago a 20km de la capital.
Menudo recibimiento, hasta jaboncito y toallas bien colocaditas encima de la que sería nuestra confortable cama! Alex y Guadalupe son unas bellísimas personas, muy detallistas, alegres, simpáticos, amantes de la naturaleza y de la vida sana y además muy deportistas! Un amor de pareja!

Pasamos unos días intensos en los que hicimos de todo: una clase de spinning en la universidad con Alex de instructor, desayunos espectaculares preparados por Lupe, varias cenas con sus divertidísimos amigos, la preparación de 3 tortillas de patatas (esa fue nuestra pequeña aportación, jejeje), un paseo por el sector Prusia y sobre todo muchas risas, charlas e intercambio de información: Nosotros les dimos algunos consejillos para el súper viaje a Europa que están a punto de realizar y ellos nos contaron todo lo que podíamos hacer o visitar en los pocos días que nos quedaban en Costa Rica. Y una de esas recomendaciones era ir al volcán de Irazú.

Y eso hicimos! En nuestro último día en Costa Rica, amanecimos pronto y Alex nos llevó a la parada de bus. Un hora después estábamos a las puertas del parque nacional. Como cosa curiosa, a nosotros al menos nos llamó la atención,… Allí nos hicieron bajar del bus, comprar las entradas y volver a subir al bus con ellas hasta ya la zona de acceso al volcán.

Y fue gracias a eso, que mientras comprábamos las entradas, conocimos a Raúl, a Laura y a sus amigas. Ellos son un grupo de estudiantes que estaban aprovechando las vacaciones en el instituto para disfrutar de los maravillosos paisajes que tienen cerca de casa. Raúl nos contó que quería estudiar ingeniería forestal o biotecnología, toma ya!! Era un grupo súper alegre y súper divertido. Ya en el volcán nos separamos un poco y los perdimos de vista. Nos pasamos un buen rato allí disfrutando del paisaje, era impresionante, para nosotros era la primera vez que podíamos ver el cráter de un volcán. Te sientes tan pequeño allí, además el paisaje de alrededor era un poco peculiar: había una explanada de tierra enorme de un color grisácea (tipo ceniza) que te podía recordar a Marte o algún otro planeta lejano. No es que haya visitado nunca Marte pero yo me lo imagino así… Bueno ya lo veréis en las fotos, jajaja.

Total, que cuando ya estábamos acabando nuestra visita vimos que había una zona por la que en teoría no se podía pasar y de hecho había una valla de madera para impedirlo pero estaba rota y había bastante gente local “en la zona prohibida” y pensamos que quizás si se podía (o eso quisimos pensar!). La verdad es que valía la pena, estábamos tan cerca de este volcán dormido… Y ademas hacia un dia precioso y estabamos tan altos que podíamos ver las nubes por debajo de nosotros, precioso!

Tengo que confesar os que tengo un cierto amor por las nubes desde que era pequeña. Siempre que las veía desde el avión me entraban ganas de tirarme a dormir encima de ellas. Me las imaginaba tan mullidas, esponjositas y tan sumamente suaves… Y mientras disfrutábamos de esta maravilla de la naturaleza Raúl, Laura y sus amigas aparecieron por allí, ya os a había dicho que todo el mundo lo hacía, jejeje Y mientras nos hacíamos fotos unos a otros, de repente se oyó un estruendo enorme: se había desprendido parte de la pared de una zona del volcán. Estaba muy lejos de nosotros pero lo pudimos ver y sobre todo oír! Y al rato vino un trabajador del parque del departamento de seguridad que nos invitó a salir de la zona. Así que nuestros nuevos amigos, y nosotros dimos por terminada la visita.

Al cabo de un rato tomamos juntos el bus de vuelta a Cartago, intercambiamos los emails y nos despedimos ya que nosotros nos bajamos del bus unas paradas antes ya que aún nos quedaban cosas por hacer. Habíamos quedado con Lupe y Alex cerca de la zona del antiguo sanatorio para ir juntos al Sector Prusia, que pertenece también al parque Nacional del volcán de Irazú, de hecho nosotros entramos con la misma entrada del volcán. Tanto Alex como Lupe pensaban que era una zona preciosa y que no nos podíamos perder y además era uno de sus sitios favoritos para entrenar, ya que ellos, además de spinning, corren y hacen trail. Dos semanas después de nuestra visita había una carrera de trail en el sector Prusia y querían estar preparados. Son unos motivadoooooossss!!!

Nosotros dejamos lo del trail para otra ocasión, y mientras ellos se iban a dar la vuelta al bosque entero corriendo, nosotros dimos una vueltecita mucho más pequeña por el parque caminando y la verdad es que lo disfrutamos un montón. Ya estamos hechos todos unos exploradores!!

Y después de este paseo nos merecíamos comer no? Bueno ellos después de los 10 km que se hicieron se lo merecían más, jajajaja. Nos llevaron a un sitio súper auténtico en el que pudimos disfrutar de unas chorreadas con natillas. Y no, amigos españoles, no son las natillas que conocemos, estas no son dulces, estas son parecidas a la crema agria que te ponen en el mexicano.

Y hablando de mexicanos… Horas más tarde estábamos comiendo unas fajitas buenísimas en su casa preparadas por Lupe 😉 Mientras ella cocinaba y Alex estudiaba itinerarios y opciones para su super viaje por Europa nosotros preparábamos las mochilas, las pesábamos, y volvíamos a deshacer una y otra vez intentando que tanto el peso de la mochila de mano como el de la facturada se ajustara al peso exigido por la compañía, el más restrictivo que habíamos conocido nunca!

A la mañana siguiente madrugón y hacia el aeropuerto de San José. Nuestros queridos amigos hicieron el esfuerzo de levantarse temprano y de acompañarnos hasta el aeropuerto para despedirnos! Esto es un hasta pronto, amigos! Gracias por vuestra hospitalidad, vuestra alegría y por abrirnos vuestra casa de par en par, por enseñarnos como vivís y por compartir vuestros amigos con nosotros y sobre todo por tratarnos como a ellos!

GRACIAS, viva el couchsurfing y Pura Vida!

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[Costa Rica] Monteverde y El Arenal, jungla y volcán

Tras una semana de surf y playa en la fantástica playa de Jacó, era momento de conocer un poco el interior del país, sus parques naturales y sus volcanes. Próximo destino Monteverde! 120 km nos separaban de nuestro destino, pero ¿quién imaginaba que estaríamos prácticamente todo el día para llegar? Y es que el estado de las carreteras son el punto flojo de Costa Rica. Para que os hagáis una idea: desde Puntarenas hasta Monteverde, fuimos por carreteras de tierra, bien empinadas, parando literalmente en casa de cada uno de los pasajeros,… en resumen: 73 km en casi 4 horas XDDD Eso sí , toda una experiencia que es de lo que se trata!

Llegamos a Santa Elena al atardecer y nos dirigimos directamente al Casa Tranquilo Hostel, por supuesto sin reserva, como viene siendo costumbre (algún día nos tocará dormir al raso y verás como se nos quita la tontería :P). Aún les quedaba una habitación doble, 20USD la noche, y el lugar parecía muy auténtico. Una especie de casa cabaña casi  en medio de la selva, así que allí nos quedamos tres noches.

El principal atractivo de Monteverde es su reserva natural, llamada Cloud Forest, a unos 1800 metros de altitud. Preguntamos en el hostel como llegar lo más barato posible (la pela es la pela), y nos comentaron que había un bus que subía y que lo podíamos coger “en la curva”. Así que nos fuimos a la curva, y efectivamente con un pelín de retraso llego un bus que paró en la curva y nos llevó hasta la misma entrada de la reserva. La entrada costaba unos 18 usd por persona, con precios muy reducidos para locales y estudiantes, lo que me parece fantástico (de verdad! la gente del lugar debe poder disfrutar de sus entornos naturales sin que suponga un descalabro económico). Y valió la pena, ya no por toda la fauna y flora que vimos, (incluidos pisotes, monos carablanca, colibríes, mariposas, saltamontes, gusanos, libélulas, setas, helechos de todo tipo,…) qué también, sin por la experiencia de estar en medio de la jungla!

Pagamos la entrada y preguntamos que debíamos hacer si nos encontrábamos con una araña del tamaño de un puño, a lo que nos respondieron que no pasaba nada, que la dejáramos tranquila y marcha O_o Qué fácil de decir! Así que mapa en mano, nos adentramos en la frondosa selva, siempre siguiendo los senderos. Allí estábamos los dos, mendo y lerendo, en un entorno totalmente desconocido, sin nadie que nos guiara ni nos protegiera. Nuestros sentidos se abrieron como nunca. No sabíamos si vigilar arriba o abajo, ni tampoco lo que nos podíamos encontrar (estaba claro que ni jaguares ni panteras, pero monos, arañas, serpientes,… cabía la posibilidad). La cantidad de sonidos que se perciben abruman al cerebro. La cabeza gira a uno y otro lado, tratando de visualizar de donde viene algún sonido distinto del “clásico ruido de fondo”. Y a la media hora de camino tuvimos la gran suerte, y el gran susto, de encontrarnos con una familia de unos mamíferos cuadrúpedo, bajos, con cola larga y morro alargado que estaban cruzando el sendero. Para ellos nosotros éramos como invisibles, o al menos eso parecía. Siguieron su camino, y nosotros el nuestro, preguntándonos que clase de animal sería. Al volver preguntamos, y son los famosos pisotes 😉

Cuando estás en la selva no tienes tiempo de pensar en que voy a hacer mañana, o de preocuparte de si este o el otro me ha dicho tal o cual cosa. Es puro presente. Pura adrenalina. Puro instinto de supervivencia. Pura observación y cautela.

Te das cuenta de que en ese mismo instante eres simplemente el peor, el peor adaptado de todos los animales que se encuentran en el lugar. Que no duraría ni tres días, porque no sé ni qué frutos puedo comer, ni cómo cazar un simple pisote, un ratón o un pajarito, ni hacer fuego para que mi “débil” estómago lo pueda digerir. Es como si todo lo que ha progresado el homo sapiens en cientos de miles de años se viera totalmente desbaratado por un cambio de entorno, en el que los conocimientos adquiridos de poco sirven, y los instintos se perdieron a lo largo de la historia.  Sólo me quedaba la esperanza de que el resto de bichos y animales del lugar me vieran como a un gran mono (que eso es de donde venimos, del género de los Grandes Simios -Great Apes-) y que decidieran no meterse con nosotros. Y en este estado de alerta permanente pasamos todo el día, disfrutando de descubrir pájaros camuflados entre la vegetación, gusanos en las laderas del sendero, monos carablanca en las copas de los árboles, y por suerte sin encuentros con serpientes o arañas ;p Un día para el recuerdo, y un buen recordatorio de que no somos nadie sin toda la tecnología y conocimiento que los humanos hemos desarrollado en los últimos siglos!

Y llegó el momento de ir a ver por primera vez en nuestra vida un volcán! En este caso, el de El Arenal. Eso sí, no sin antes disfrutar de otra increíble travesía para recorrer los escasos 30 km (en linea recta) que separan Monteverde de La Fortuna. Las opciones eran un bus que tardaba unas 5 horas para poder rodear toda la laguna El Arenal, o hacer un combo: bus-bote-bus que saldría más caro pero prometía ser una buena experiencia, y vaya si lo fue! Con un poco de lluvia para amenizar la jornada, subimos a un microbus que nos llevó por caminos embarrados y llenos de baches tan profundos que le obligaban a ir por el carril contrario una buena parte del trayecto, hasta la orilla de la laguna. Allí nos esperaba un bote atracado sobre la misma arena. Media horita de navegación y ya estábamos en la otra orilla. Otro bus, y directos al Gringo Pete’s Hostel, por supuesto sin reserva 😛

En este hostel la habitación privada costaba 14 usd, por lo que pensamos que ante tal chollo, lo mejor sería quedarse unos días para avanzar en el blog. Y tras dos días de nubes, lluvia, nubes y lluvia, de repente se despejó y allí estaba, en visión directa desde nuestra habitación el majestuoso volcán Arenal! El único de Costa Rica con la forma típica de cono, es un volcán que sigue despierto desde que en 1968 despertara llevándose por delante a más de ochenta personas. Por este motivo no pudimos subir hasta lo más alto, ya que sigue desprendiendo gases y en ocasiones lava.

Estuvimos en el parque unas dos horas y media. Justo al entrar en el parque vimos como una guía le enseñaba a unos turistas la foto de un guepardo que habían hecho en el propio parque, y ya volvíamos a estar en las mismas XDDD Acongojaditos! Pero bueno, repetimos el proceso mental de que somos monos grandes, vamos en pareja, y que aunque nosotros también teníamos mucho que perder, difícilmente se expondrían a tal riesgo (o eso queríamos creer!). Por suerte, no nos encontramos a ningún gato grande, pero vimos una parejita de quetzales, caballos, monos carablanca, mariposas enormes y lagartijas, muchas lagartijas! En la parte “segura” más alta, el terreno está cubierto por rocas volcánicas. Al pisarlas sientes como crujen, muy parecido a lo que sería pisar carbón de reyes. Te imaginas el momento en que el volcán estaba en plena actividad y se te ponen los pelos de punta…

De vuelta, andamos otra media horita extra para llegar hasta un río de aguas termales y darnos un buen chapuzón después de la caminata que nos habíamos dado. Que sensación tan fantástica, dejarse abrazar por la corriente de agua, clara y caliente, directamente desde las profundidades del volcán… que maravillosa es la naturaleza!

Así fue como llegó la hora de coger EL bus de vuelta (sólo había uno), llegamos a la “parada” (cuatro palos con un techo de uralita) y de repente cayó la gran tormenta tropical! Es alucinante como en cuestión de minutos pasamos de un agradable solecito a semejante aguacero, pero en fin, así es el clima tropical.

Vuelta a La Fortuna. Costa Rica venció en los penalties a Grecia, y pasaba a cuartos de final contra Holanda! Otro día de locura y celebración como si hubiesen ganado el mundial, qué orgullosos estaban. “Sí se puede, sí se puede”, cantaban las camareras del bar sin parar. Y es que con semejante positivismo, sólo les puede ir bien en la vida ;D

Continuamos, próxima parada… Tortuguero!