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[Camboya] Siem Reap – Battambang, una inolvidable travesía por el Río Sangker

Para nuestra última noche en Siem Reap, decidimos buscar un hotel con habitación privada. Lo reservamos on-line y al día siguiente nos dispusimos a  hacer el cambio de hotel aunque, la verdad sea dicha, la liamos parda. XDDD Buscamos en google maps la dirección que indicaba, y al llegar había un solo panel entre dos edificios. Uno parecía que estaba en obras, así que entramos en el otro. Le preguntamos si se trataba del Holiday Garden Villa y nos dijeron que sí, le enseñamos el voucher de Hostelworld, todo ok. Aunque en realidad el hotel donde habíamos reservado era el otro, el que parecía en obras. Así que pasamos la noche tan tranquilamente, pagamos el resto y posteriormente recibimos un e-mail del “verdadero” hotel diciéndonos que nos cargaban la habitación por no haber aparecido…

No sé si será cuestión de idioma, de pillería suya, o de ignorancia nuestra, pero la cuestión es que esa noche la pagamos doble 😀 Un buen palo para la economía diaria del viaje XDDD  De hecho, tampoco lo pudimos resolver en persona, porque esa misma mañana salíamos bien pronto en dirección a Battambang. Una ciudad sin mucho atractivo turístico, pero cuyo trayecto de 9 horas por el río hasta llegar a ella es extraordinario. El precio “de base” eran 25$ por persona, pero como teníamos tiempo y no perdíamos nada, seguimos recorriendo puestecitos hasta que por fin llegamos a 20$, que era nuestro objetivo. Por si algún día vais a Siem Reap, la zona de mejores precios para viajes en bus y barco es Sok San Road, entre Angkor Night Market St y Funky Ln :p

A las 8h00, después de un trayecto de veinte minutos en tuk-tuk, llegamos al “puerto” de Siem Reap. Compramos a una de las vendedoras un pan y tres quesitos de la vaca que ríe, más tres bananitos de regalo y listos para el viaje! Nos sentamos sobre la cubierta y vimos como poco a poco el barco se iba llenando aún más hasta que no quedaba ni un solo hueco, ni sobre la cubierta ni bajo, a cubierto.

El encanto principal de este trayecto es navegar entre varios pueblos flotantes, con casas que reposan directamente sobre el río. Qué estilo de vida tan distinto! Algunos niños pequeños van con chaleco salvavidas, otros saludan desde barreras de madera, muchos de ellos están en pelotitas, no faltan antenas de televisión en muchas de las casas, en alguno de los pueblos más grandes han construido sobre tierra una escuela donde van todos los niños “de la zona”,… también se ven cocodrilos “en cautividad”, así como un par de ellos flotando sin vida por el río. Todos los niños saludan, y algunos adultos también. De hecho, no sé muy bien quien es el espectáculo de quién. Sobre todo en la parte final del trayecto, donde ya más que pueblos son casitas aisladas, los niños están esperando al barco del día para que forme la ola y puedan revolcarse en ella. Pasa el barco, se produce una pequeña succión del agua en la orilla, y como si fuera un pequeño tsunami, el agua vuelve hacia la orilla en forma de dos-tres olas medianas, suficientes como para arrancar alguna de las redes de pesca, o cubrir por completo a alguien que esté pegándose un chapuzón.

Además tuvimos la suerte de compartir cubierta con Peter, un hombre holandés que había venido junto con su mujer a visitar a su hijo Neils, que trabaja en Singapur como piloto de Tiger. Fue un paseo muy agradable, sobre todo mientras un manto de nubes cubría el sol. Porque pasado medio día, la línea perfecta de nubes se terminaba dando paso al más achicharrador de los soles. Menos mal que Peter le había comprado al tuk-tukero que les había traído su paraguas y nos lo prestó durante todo el viaje, porque si no hubiésemos llegado completamente deshidratados y socarrados perdidos.

Así, después de estamparnos un par de veces contra la orilla por no ser capaces de girar a tiempo, llenar la cubierta de hormigas gigantes, arañitas y demás bichos, y de romper una vez el motor. Nos fuimos acercando a Battambang. Cuanto más nos acercábamos, más desechos, más oscura estaba el agua y más zonas con malos olores, pero la sonrisa de los niños que venían corriendo a despedir al barco, eso no cambiaba! “Byeee Byeee!” “Byeee Byeeee!” y los más avanzados te soltaban un “Hello! What’s your name? Byeee!”. Aquí os dejamos un pequeño vídeo del último tramo del viaje.

Tras el largo viaje en barco desde Siem Reap y aún con algunos coletazos de jet-lag (esta vez nos había dado fuerte, no sé si por los cuatro vuelos o por el cansancio acumulado desde las navidades), nos pasamos dos días en Battambang prácticamente durmiendo y recuperando fuerzas. Al ser un lugar menos turístico encuentras habitaciones por 9$, sopa de noodles por 1,5$ y las calles están mucho más tranquilas que en otras ciudades. Compramos los billetes de bus con Capitol Tours a Phnom Penh por 6$, y al día siguiente partimos hacia la capital en un viaje de 7 horas.

Así nos despedimos hasta el próximo miércoles, donde hablaremos de Phnom Penh y su triste reciente historia. Nos leemos!

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[Cambodia] Siem Reap, arrancamos nuestro viaje por el sudeste asiático!

Estas navidades fueron las más intensas de los últimos años. Sólo teníamos diez días, pero vaya que si los aprovechamos! En Dénia con la familia, encuentro Galileo en Valencia y fin de fiesta con los amigos CERNíacos en Madrid. Qué ganas teníamos de volver a verles, estar con ellos, y poder disfrutar de conversaciones “de fondo”, tras tantos meses de presentaciones y despedidas fugaces ;D Y así fue como nos levantamos el 31 de diciembre en Madrid, en casa de los Pica. Nos fuimos a desayunar nuestras últimas tostadas con tomate y jamón serrano y nos llevaron al aeropuerto de Barajas. Era momento de continuar la aventura. Empezaba la ruta por el sud-este asiático!

Por delante nos esperaban nada más y nada menos que CUATRO vuelos hasta llegar a Siem Reap. Iba a ser una paliza, que de hecho lo fue, pero el ahorro económico valía la pena. Empezaríamos con un pack Madrid – Frankfurt – Abu Dhabi – Kuala Lumpur con Ethiad, y a la mañana siguiente el último, Kuala Lumpur – Siem Reap con Air Asia. Todo eso, junto con el vuelo de vuelta para finales de junio Yakarta – Madrid por 650 Eur por persona, oooole ahí! Eso sí que es un chollazo, aunque tiene su pequeño “truco”: tienes que estar dispuesto a pasarte la noche vieja en el aire :p

Cuando faltaban escasos segundos para media noche, el piloto hizo un llamamiento por megafonía diciendo que en breves momentos se iba a producir el cambio de año, y que concretamente iba a ser en cinco, cuatro, tres, dos, uno, HAPPY NEW YEAAAAR! Y allí nos ves a Mónica y a mí, auto-cantándonos las campanadas, mientras comíamos el bote de uvas que traíamos desde Madrid, y la gente, sin conocerse de nada, dándose abrazos y besos en el avión deseándose lo mejor para este próximo año XDDD Fue “la mar” de gracioso, lástima que nos tocaron asientos centrales y no vimos fuegos artificiales por la ventanilla, porque eso ya hubiera sido lo máximo!

Finalmente llegamos al aeropuerto de Siem Reap, donde nos esperaba nuestro amable tuk-tukero con el típico cartel de “Juny & Mónica”. De camino al hostel, nos dimos cuenta que lo que en nuestra primera estancia en el sudeste asiático tanto nos había impactado ya parecía tan normal: cruces sin señalizar con vehículos pasando en todas las direcciones, motos con tres, cuatro y hasta cinco personas, otras cargando bultos tres veces más grandes que ellas,… tan diferente a Europa y, sin embargo, tan normal en estas tierras.

Llegamos a The Luxury Concept Hostel y… estaba espectacular! Por fin podríamos dormir a nuestras anchas en unas camas individuales king size, ohhh yeah! Y en la terracita, un bar donde podías desayunar por 2,5$ bebida incluida y los cóckteles a 2$. Caímos dormidos tan profundamente que nos levantamos ya a la hora de cenar. Nos fuimos a un indio, y cuando estábamos a punto de pedir, apareció el principal motivo por el cual habíamos ido a Siem Reap: Jeff Wiener y Julia!!

En 2013 nosotros ya habíamos estado en Angkor Wat (el principal atractivo del país con los Pica), pero esta vez decidimos volver allí para encontrarnos con Jeff y Julia. De todos modos, y sin que sirva de precedente, os pondremos algunas fotos de nuestros días en Angkor War de hace dos años. Podéis rajar, y con razón, decir que “colega… en el poquet temps que ha passat i lo major que t’has fet!” XDDD

A Jeff le conocí en el CERN, primero en las Atomiades de París y posteriormente compartimos la creación del S’Cool Lab – Jeff como cliente y yo como project manager. Creo que Jeff es de las personas que más pasión y energía le pone a todo lo que hace, sobre todo si se trata de dar charlas o explicaciones científicas! 😀

Nos pusimos al día y quedamos al día siguiente para ir visitar el orfanato donde Jeff había sido voluntario hacia cuatro años. En aquél momento había sido un lugar con más de 70 niños, y varios voluntarios que les enseñaban inglés básico y con quienes podían jugar y aprender. A día de hoy no habría más de veinte, ningún voluntario y sin visos de mejorar. Jeff tenía el rostro entristecido y se sentía frustrado por ver como por culpa de la búsqueda del dinero, el orfanato se había echado a perder y con él, los niños que allí estaban.

Pasamos una hora con ellos, yo jugando a fútbol con los niños y las chicas jugando al corro de las patatas, aprendiendo a bailar la danza típica camboyana y haciendo volteretas. Es increíble la alegría innata que desprenden estos niños, a pesar de no tener nada. Ya cuando nos despedíamos, una de las niñas le daba la manita a Mónica y le preguntaba “Will you come back tomorrow?”. Se te parte el corazón cuando les dices que no va a poder ser y ves su cara de pena… No tenemos fotos de ese día porque preferíamos tener la experiencia auténtica y sin interferencias, sorry for that.

Jeff ha estado apadrinando a uno de los chicos que conoció cuando estaba en el orfanato de voluntario, y lo sigue haciendo aunque ya no resida allí. Por las tardes, baila en un espectáculo en un restaurante y nos propuso ir a verle. Claro que sí! En un principio, podría parecer que este tipo de “actividad” suene raro, pero en esta zona es una tradición -como en Valencia ser fallero- y tanto a los chicos como a las chicas les gusta tener la oportunidad de bailar. Y si además te pagan un poquito que te ayuda a cubrir los gastos del día a día, mejor que mejor!

El intento de ir a verle en acción salió un poco rana, porque llegamos a un restaurante donde también había espectáculo, pero no era el suyo. No obstante, el chico que tocaba la percusión también había estado en el mismo orfanato y reconoció a Jeff. Le dijo que se había equivocado y le explicó el restaurante donde debíamos ir. Así que al día siguiente, en su última tarde en Siem Reap, por fin conseguimos verle, y de hecho era el “artista principal”! A la salida, estuvimos hablando con él y con sus compañeros de baile. Lo primero que nos preguntaron: ¿os ha gustado el espectáculo? ¡Qué orgullosos estaban! Volvimos al hostel, nos tomamos unos cocteles y muy a nuestro pesar nos despedimos de Jeff y Julia. Nos volveremos a ver, no sabemos donde, pero haremos para que nuestros caminos se crucen de nuevo!

Al día siguiente la liamos parda porque reservamos un hotel para una noche y nos quedamos a dormir en otro, sin saberlo claro… XDDD No sé si será cuestión de idioma, de pillería suya, o de ignorancia nuestra, pero la cuestión es que acabamos pagando la noche a unos y a otros! Y tampoco lo pudimos resolver en persona, porque esa mañana salíamos bien pronto en dirección a Battambang. Una ciudad sin mucho interés turístico, pero cuyo trayecto de 9 horas por el río hasta llegar a ella es extraordinario.

Y así nos despedimos hasta el próximo domingo, que la chapa de hoy ha sido buena XDDD

Nos leemos!