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[Vietnam] Caos y año nuevo chino en la capital: Hanoi

Nuestro objetivo era llegar cuanto antes a Hanoi. Ya habíamos comprado los vuelos a Kochi (India), pero necesitábamos el visado. El año nuevo chino se acercaba, y aunque los trámites solían tardar menos de una semana, no queríamos jugárnosla. Así que, tras no sé cuantas horas de bus y un transbordo, llegamos a la capital por la mañana. Hanoi iba a ser nuestra base de operaciones desde donde haríamos salidas a Halong Bay y a Tam Coc. Aunque de momento, solo el cielo gris y la lluvia nos daban la bienvenida.

Cruzamos la puerta de acceso a la ciudad vieja y de repente… nos encontramos literalmente envueltos en un río de motocicletas y bocinas. Aceras completamente bloqueadas por vehículos aparcados o por puestos de venta nos obligaban a mezclarnos con las motos, coches, rickshaws y demás transeúntes en la calzada. Más perdidos que un pato, sin GPS o un mapa y sin saber donde estábamos, decidimos entrar en un hotel a preguntar. Ibamos con Kirish, un chico australiano nacido en Sri Lanka que habíamos conocido en el bus y con quien habíamos cenado en una de las paradas técnicas del viaje. Kirish es de ese tipo de personas con los que conectas a la primera, sin saber muy bien porqué 😉 Fue una gozada compartir con él varios de nuestros días en la capital!

Con una amabilidad fuera de toda escala, en ese hotel nos dieron un mapa, nos indicaron como llegar a cada uno de nuestros respectivos hoteles, nos permitieron conectarnos a internet y nos dieron un té caliente… buah! Menos mal, porque empezábamos a estar calados y un poco en shock con el caos que había “ahí fuera” XDDD En menos de cinco minutos habíamos llegado a nuestro destino: el Hanoi Rocks Hostel. Un hotel reformado en hostel, que había abierto sus puertas no hacía más de tres meses, con un precio más que aceptable y con un ambiente festivo fuera de lo normal. Por las tardes había dos horas de cerveza gratis (sí sí, gratis, sin condiciones) y tenía dos discotecas (una en la planta baja y otra en la última). Nuestro dormitorio estaba en la tercera por lo que cada noche teníamos un sandwich musical espectacular, hasta las 3am que volvía la calma… pero ya sabíamos a lo que íbamos :p

La parte buena es que por las tardes quedábamos con la gente que habíamos conocido en algún lugar y les podíamos “invitar” a cervezas. Algunos días con Kirish y Khaleb (un chico de Arabia Saudi que conocimos jugando al futbolín del hotel), otros con los Javieres (padre e hijo, del Bierzo, que habíamos conocido a la vuelta de nuestro tour de Halong Bay, que traían dos bolsitas de jamón serrano en la mochila y se ofrecieron a compartir con nosotros junto con una lata de berberechos – madre mía, aún salivo pensando en ese momento XDDD), otro día con Harvey & Lucey,… en fin que era el punto de encuentro, y si ese día no quedábamos con nadie, pues bajábamos a tomarnos nosotros una tan tranquilamente. Desde luego, era un puntazo! 😀 Además los viernes, había fiesta de pijamas, pillow-fighting,… qué se yo cuantas cosas hacían!

Eso sí, a la vuelta de Halong Bay decidimos buscar una habitación privada para unos días y nos salió… ranísima (en un ático con goteras, las paredes cayendose de la humedad, y no tenían ni mantas extra!). Cambiamos de hotel, y la cosa no fue mucho mejor. Así que decidimos volver a probar suerte en otro hostel para nuestros últimos días, esta vez en el Central Backpackers Hostel, y… volvimos a acertar. Este era mucho más tranquilo, con habitaciones más pequeñas y con menos personas por dormitorio, un bar-restaurante en la última terraza donde pudimos completar algunos posts más, y un futbolín donde nos dimos el lujo de dar algunas free lessons (después de todos los años de vicio en el galileo, aun queda algo de “clase” en esas muñecas). Ahí van unas fotitos de nuestros alojamientos Hanoianos, para que os hagáis una idea 🙂

Uno de los muchos días en Hanoi lo aprovechamos para hacer un free walking tour, que resultó que ni era “free” (teníamos que pagar los desplazamientos y dietas de los guías, además de propinas –le cas échéant), ni era “walking” (había que ir en taxis a los museos), y casi no era ni “tour” porque la capacidad de comunicación (principalmente por el acento) era cuasi-nula O_o Pero bueno, como éramos cinco (Kirish, una pareja de suecos y nosotros) y no teníamos una mejor opción, echamos para adelante. Desgraciadamente, esta vez no os puedo contar mucho sobre lo que vimos porque… no me enteré de casi nada :S Pero bueno, al menos unas fotos, para que podáis haceros una idea sí que pueden servir… ahí van!

Y antes de terminar con Hanoi, y por ende nuestros posts sobre Vietnam, queremos enseñaros un poco algunos de los descubrimientos gastronómicos que hicimos. De momento, hemos tenido la gran suerte de que nuestros estómagos están aguantando lo que le echemos, así que nosotros seguimos probando cositas de aquí y de allí (a ver si continúa la racha –fingers crossed– y podemos seguir descubriendo sabores auténticos allá por donde vayamos!)

Pues lo dicho amigos, feliz año de la cabra y hasta el próximo domingo, donde llegaremos a… la India!

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[Vietnam] Entre los arrozales, templos y remadoras-a-pie en Ninh Binh

Aún nos quedaban algunos días en Hanoi y queríamos hacer una escapadita más antes de tomar nuestro vuelo hacia la India. En un principio, teníamos pensado subir hasta Sapa para ver los impresionantes arrozales sembrados en las propias montañas, hacer un poco de trecking y pasar una velada con agricultores locales. Pero las condiciones climáticas a finales de febrero aún no eran favorables. Lluvia todos los días y temperaturas entre 1 y 5ºC… no estábamos preparados para la ocasión, así que tendremos que volver en el futuro para ver semejante maravilla.

No obstante, habíamos visto otra posibilidad: ir a pasar un día entre los arrozales de Tam Coc, en la provincia de Ninh Binh. Así que nos fuimos de nuevo a ver a nuestra amiga Lily para ver qué oferta se ajustaba a nuestro presupuesto. Nuestra idea era ir y volver en tren, quedarnos una noche a dormir y luego negociar las excursiones sobre el terreno. Pero ay insensatos que os habías dejado un pequeño detalle por el camino! Se acercaba el Año Nuevo Chino y todos los transportes públicos ya estaban más que llenos, y las únicas plazas que quedaban estaban a precios desorbitados… Como alternativa, le preguntamos si era posible hacer un tour con todo cerrado. Y sí, donde hay turistas, hay dinero, y donde hay dinero hay oferta. Había tours todos los días, y de diferentes niveles, ergo precios… Ajustando por aquí y por allá, finalmente encontramos un muy buen deal: ida y vuelta, guía, comida buffet (así comemos y cenamos de una sola sentada :p), paseo en bici, paseo en barca y visita a dos templos por 25$ por persona… Se salía un poco del presupuesto diario, pero la buena gestión económica de nuestros días en Hanoi nos permitían este lujo!

Y casi que… vamos a dejaros ya con las fotos de este precioso día, con los comentarios al pie comentando la jugada, ¿os parece? Así guardáis algunas fuerzas para el próximo tocho-post de Hanoi, que os harán falta XDDD

Y para que podáis ver a nuestra super-remadora en acción ahí va un mini video del “paseo”!

Un abrazote gigante, y nos leemos el próximo miércoles!